Cuando el invierno pesa: claves para detectar y aliviar la fatiga estacional

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¿Qué es la fatiga invernal?

Con la llegada del frío, los días más cortos y menos horas de luz natural, muchas personas experimentan una sensación generalizada de cansancio, falta de energía y ánimo bajo. Esta combinación de síntomas es lo que se conoce comúnmente como fatiga invernal o astenia invernal.

Aunque no se trata de una enfermedad en sí misma, puede afectar al bienestar diario y dificultar las actividades cotidianas. Por eso es importante conocer sus causas, saber identificarla a tiempo y, sobre todo, actuar desde la prevención y el autocuidado.

¿Cómo reconocerla? Síntomas más comunes

La fatiga invernal suele manifestarse de forma progresiva. Estos son algunos de los signos más frecuentes:

  • Cansancio constante, incluso después de dormir bien.
  • Falta de concentración y dificultad para mantener la atención.
  • Apatía o falta de motivación.
  • Cambios en el estado de ánimo: tristeza, irritabilidad o desánimo.
  • Necesidad de dormir más de lo habitual.
  • Aumento del apetito, especialmente por alimentos ricos en azúcares o hidratos de carbono.

Si estos síntomas persisten durante varias semanas, es recomendable consultar con un profesional sanitario para descartar otras causas.

¿Por qué ocurre?

Existen varios factores que pueden favorecer la aparición de la fatiga invernal:

  • Menor exposición a la luz solar, lo que reduce la producción de serotonina (hormona relacionada con el bienestar) y altera los ritmos circadianos.
  • Cambios en la rutina y menor actividad física durante los meses fríos.
  • Alimentación más pesada y desequilibrada en comparación con otras estaciones.
  • Mayor susceptibilidad al estrés y a las infecciones propias del invierno.

Cómo combatirla desde la farmacia

Desde la farmacia comunitaria se puede ofrecer orientación útil y recomendaciones para hacer frente a esta fatiga estacional:

  • Revisar hábitos de sueño: mantener horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir y crear un ambiente propicio para el descanso.
  • Apostar por una alimentación equilibrada: rica en frutas, verduras, legumbres y proteínas de calidad.
  • Fomentar la actividad física moderada: salir a caminar en las horas de más luz mejora el estado de ánimo.
  • Valorar el uso de complementos alimenticios, siempre bajo recomendación profesional, cuando hay carencias nutricionales identificadas.
  • Promover pequeños cambios de rutina que motiven: dedicar tiempo a aficiones, socializar o disfrutar de momentos de autocuidado.

El consejo farmacéutico puede ser clave para diferenciar entre una fatiga estacional y otros problemas de salud más complejos. Ante cualquier duda, lo mejor es consultar.

En resumen

La fatiga invernal es una respuesta común del cuerpo y la mente al cambio de estación. Escuchar al cuerpo, cuidarse y pedir consejo profesional son pasos fundamentales para recuperar la energía y el bienestar.

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